mardi 4 janvier 2022

EL PRIMER TETRARCA, de Gregorio Muelas

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El último trabajo de Gregorio Muelas es “El primer Tetrarca” (Olé libros), una novela histórica que se desarrolla en la Roma de Diocleciano. Este autor polifacético nos deslumbra con un trabajo minucioso que revela la complejidad de los entresijos de una época convulsa. El lector es partícipe del placer investigador del escritor, que ahonda en detalles que harán las delicias de los entendidos y que de cualquier modo constituyen un decorado perfecto en el que se desarrolla una trama realmente interesante.

Desde nuestro punto de vista, el punto principal de “El primer Tetrarca” es su originalidad narrativa, que revela una habilidad técnica sumamente interesante: analepsis y prolepsis, multiplicidad de puntos de vista, utlización de la narrativa epistolar, etc. De este modo, la tensión dramática se mantiene viva a lo largo de todo el libro, incluyendo un final presentado bajo una sorprendente forma teatral.

“El primer Tetrarca” se lee con sumo interés, sin necesidad de poseer conocimientos históricos, porque Gregorio Muelas nos lleva de la mano por su libro de modo erudito pero hábil, describiendo escenas con amplio lujo de detalles, con mención especial a las páginas en la que se explica la estrategia militar de las legiones romanas.

Adornada con mapas, glosarios y reproducciones de monedasde la época, “El primer Tetrarca” es mucho más que “una de romanos” debido al saber hacer del autor, con su prosa esmerada y su acertada definición de todos y cada uno de los diferentes personajes. La ambientación es, como hemos dicho, perfecta, y los capítulos, relativamente breves, marcan un ritmo agradable y adaptado a las peripecias e intrigas de Diocleciano, Galerio, Constantino et alii, por lo que se convierte en una lectura sumamente recomendable.

vendredi 5 novembre 2021

Elegía para los que aún no han muerto

 

Recibo con una inmensa emoción la publicación de uno de mis poemas más queridos en la prestigiosa revista LETRALIA. Se trata de "Elegía para los que aún no han muerto", dedicado a mi madre, que a sus casi 96 años tal vez no haya perdido totalmente la conciencia de que la soledad y la vejez han ido reduciendo su mundo de manera dramática.
Elegir las palabras adecuadas ha sido doloroso. La distancia es uno de los temas recurrentes de mis escritos, por razones evidentes, pero en este caso me ha costado años (sí, sí) completar este texto, seguramente por no querer ver la realidad tal y como es. Por no querer decirla.
Esta publicación significa mucho para mí. Quería ver estos versos publicados antes de que ella se fuera definitivamente. Por ello le estoy muy agradecido a Jorge Gómez Jiménez .
Espero que os guste. (Os invito también a que lo leáis en el enlace que acompaña mi artículo)
En un intento de volver a ti
pienso torpemente en esa ciudad que conocí
y entonces cierro los ojos para sobrevolarla.
Pero no hay consuelo entre las líneas rectas:
se resquebrajan los viejos campanarios
y la monotonía de ladrillos espera, simplemente.
 
Procuro entonces inventar otros escorzos
para encontrar un alivio,
aunque por mucho que me esfuerce
te veo en tu soledad, en esa vida
que se te acaba en mitad de una querencia
que no quieres que los días entorpezcan.
 
Una jaqueca de perpendiculares me impone su tiranía
y veo las sombras de las plazas que ya no están a tu alcance.
 
Tu cielo se limita a la geometría de la ventana,
a los ángulos de los edificios que cercenan las nubes
y aspiran la luz indiferenciando estaciones.
Los cactus en tu alféizar arañan los vértices amargos
de un paisaje con una tristeza indecible
porque el tuyo es ya un mundo mineral
y ni siquiera podrías describir el último jardín que visitaste.
 
En casa las baldosas son un humus estéril
sobre el que tus pies trazan a diario
una peregrinación vacía de recompensas,
pero tú las pisas como la más suave de las alfombras.
 
En el día que pasa nada nuevo se aprende
y, si pudieras recordarlas, las vivencias
pesarían más que las esperanzas.
 
No me atrevo a decirlo, pero así muerden los días:
cuando menos lo piensas
se hereda una condena que nada consigue rebajar
sino la espera de lo que no tiene carne.
 
Para volver a ti sólo sé cerrar los ojos y seguir mi vuelo,
urdir pretextos para dejar pasar las horas verticales
y no pensar en ese día en el que las tejas
nada cobijarán sino pasados:
serás entonces una línea quebrada
de trazos desiguales que no se dibujan.
 
Intento volver a ti para ver mi insignificancia
en medio de una ciudad cuyas voces olvido,
para imaginar tus gestos que los espejos no guardan:
y mientras coso homenajes en el papel mojado
tu voz va dejando un rastro cada vez más tenue
que no me deja posarme en calles sin esquinas.
 
También temo el regreso
porque las avenidas trazan incómodas palabras
para decir que estás al borde de la muerte.
Inmóvil en tu sillón, dormida, te debates
y te aferras a la vida a tu manera.
Sé que cuando callas sólo anhelas que te dejen tranquila
y si hablas aspiras solamente
a no olvidar el mecanismo de la lengua
chocando contra un paladar que se reseca.
Tu corazón tiene ya una inercia comprensible
y en tu soledad todos piensan que ya nada sientes.
¿Pero quiénes son ellos para negar tus dogmas?
 
Que vivir sea una lucha no es nuevo;
entre los días sin contornos, tu único aliciente
es decir que a tu amor se lo llevó la muerte
demasiado pronto.
En las memorias que desfallecen
siempre hay un lugar privilegiado
para la ausencia que los otros nos dejan;
la tuya es tan grande
que hasta te atreves a contarla a veces:
pides entonces reunirte con él y lo repites
con una paciencia aprendida que te cansa y te empuja.
 
No me atrevo a decirlo, en mi vuelo impotente:
¿cómo puedo enfrentarme a un final que se desea?
 
Y aunque no hay sentido para las cenizas
tu fría compañía será lo más grande y más justo que tú puedas darle.
Pero que nadie le llame a esto ley de vida:
es sólo tu humilde fe para morirte.

vendredi 15 octobre 2021

LA VERDAD QUE NO VEMOS, de REMEI GONZALEZ MANZANERO

  

    La verdad que no vemos, de Remei González Manzanero, es un poemario que recibió el XVI Premio “Aguila de Poesía” convocado en 2020 por el Ayuntamiento de la localidad palentina de Aguilar de Campoo, igualmente editor de la obra. En este libro, la autora nos habla de lo visible y lo invisible, de las pequeñas cosas que forman parte del mundo y a las que hay que aferrarse para “no caer nunca del centro / donde se originó este pequeño universo”.

    La poesía se nos presenta como un puente que atraviesa el tiempo y la distancia en el poema “Viejo puente otomano”, pero al mismo tiempo comprobamos que se trata de un medio que no nos garantiza estar seguros de la verdad: “lo malo es que termino este poema / y sigo apretando los dientes”. En cualquier caso, nuestra presencia en el mundo no ha de conformarse con una actitud contemplativa: no podemos permanecer en la indiferencia simplemente porque esta se halla recubierta de dolor y de miedo, como observamos en los poemas “Precipicio vertical”, “Mandíbulas de violencia” o “Estrellarse de vuelta al puente”.

 

Librería Cómplices - La verdad que no vemos | por GONZÁLEZS MANZANERO, Remei  | p206-2020


    Remei González Manzanero va creando así una tensión poética que desemboca en “Volar”, un poema que demuestra una voluntad juvenil de no pasar de largo por la vida, con la lucidez que otorga la conciencia de la fragilidad y de la falta de sentido: “Estrellarse es también hacerse estrella. / Solo al final de la nada se vislumbra el algo”.

    Precisamente, para huir de la nada que se afirma como una amenaza concreta, la poeta necesita saber desprenderse de lo superficial, desde un punto de vista tanto lingüístico como vital: el poema “Desapariciones (II)” lo explica de modo certero: “Abandoné la metáfora, / es el precio que debo pagar / por convertirme en nada”. De este modo, la autora parece querer despojarse de un lastre inútil para, en definitiva, concentrarse en “la sed de seguir vivendo”, conclusión del poema “La Rambla del sufrimiento”.

    Hay en este libro una búsqueda del sentido, de esa “verdad que no vemos” que sin duda no se encuentra en la apariencia ni en la futilidad del éxito, tal y como vemos en el poema del mismo título, sino tal vez en “Las cosas inútiles” que forman las certezas desde su aparente insignificancia. Asistimos pues a un aprendizaje, plasmado en el poema “Versiones”, que intenta recoger las enseñanzas del pasado, la energía del presente y la voluntad de no malgastar el futuro en quimeras.

    Con los 22 poemas de esta obra, no exenta de una voluntad de reírse de sí mismo (véase “Ahora que soy teísta”, lo que Remei González Manzanero pretende tal vez es inundarse de las pequeñas verdades que sí vemos y hacer de ellas un bagaje que tenga la suficiente solidez para ir avanzando por el mundo.

jeudi 26 août 2021

Verano hacia la luz

5000 kilómetros. . Nos hemos llenado de sol, sorteando uno de los veranos más fríos y grises de los últimos años, sin contar la pandemia. Hemos recuperado las ganas de seguir y de crear: de seguir caminando creando nuevas rutas, descubriendo rincones. Descubriendo gente hermosa. Descubriéndonos. Nos hemos llenado de luz y de color. Mi hija mayor ha conseguido una residencia artísitica de tres meses en un centro cultural de Rennes, para seguir pintando. La mediana, una financiación bien merecida para escribir su fantástica tesis doctoral durante los próximos tres años. La pequeña ha superado tal vez un mar de dudas y ha seguido dejando su huella de generosidad, sinceridad y sensibilidad allá donde va. Yo creo que no está mal. Me he cruzado con gente maravillosa, transformando el limbo de las redes sociales en tacto y risas. Gregorio Muelas, Mar Sancho, David Acebes, y lo que yo llamo ya “el grupo de Madrid”, en una velada inolvidable llena de también de luz: la de vuestros ojos, Alvaro Hernando, Ana Lamela, Mónica Manrique, Javier Rodríguez, Marta Pumarega, Lola López, Michel, Iván Vergara, Fran Serrato. Bares de Malasaña contra la morosidad, las prohibiciones y las máscaras. Sois oxígeno. Como la poesía. Y tú, Florence, siempre ahí. El sol, por fin, al cruzar esa frontera más simbólica que nunca: adiós el túnel, adiós la lluvia. Sierra de Guara, mudéjar turolense, amaneceres y grandes caminatas en Valencia, Madrid recobrado, Valladolid nuevo. Más luz, la de nuestras risas que han resurgido. Más proyectos, más futuro. Juntos. Viaje al misterio de las raíces: la presencia indudable de mi padre en mi recuerdo y en las callejas de Almansa, su ciudad natal, que ha hecho revivir fogonazos de infancia. No hay más allá: es lo que me diste, que sigue en mi pecho. La memoria definitivamente rota de mi madre y esa visita corta que ya has olvidado, pero que fue tan necesaria. Gracias por lo que me disteis. Por haberme abierto el camino. La primavera había marcado un límite. Pero he recuperado el placer de la escritura, el esfuerzo de la escritura, las ganas de saber y de ser. Ser con el mundo, sentir el calor y decirme que la felicidad es esto, dejar el frío del agua tocar mi piel para estar vivo, hacer de los sonidos del mundo parte del día, emocionarme con el silencio de una excursión y el olor del tomillo subiendo de la tierra. Sensualidades. 5000 kilómetros. Encrucijadas de calma. La necesidad de comprobar que el sol sale por el este. La libertad como una querencia irrefrenable. Dejar venir los días, no anticipar para hacer que la armonía llegue sin trabas. Calma, tiempo maleable. Hay veranos rutinarios, de descanso hueco. Tras este, sin embargo, me siento pleno, con ganas de doblar el tiempo y la distancia y reencontrarme con tantas vidas hermosas. Ayer, durante los últimos kilómetros, con el sol rasante del oeste, no notaba el cansancio: estaba sencillamente emocionado. Porque me siento privilegiado, con mi familia y con la sinceridad de mis amigos. A todos, gracias por darle sentido a la existencia.

dimanche 15 août 2021

Tectonique de l’aube, de Jean-Claude Goiri (Ed.Tarmac)

Tectonique de l’aube peut se lire comme un journal intime, où l’auteur, sous l’hétéronyme de Claude, retrace ses lourds problèmes de santé et établit un plaidoyer pour la vie, pour l’écriture et pour laprésence de l’autre comme des points essentiels pour continuer à exister. Faisant allusion parfois au journal de Charles Juliet,Jean-Claude Goiri ne s’apitoie jamais sur son sort ; au contraire, les textes en prose et les poèmes subliment l’amour et l’importance-discrète, constante, vitale- de cet être aimé dont on parle en majuscules, car on « ne peut comptabiliser son être sans l’Autre ». A chaque page, une émotion intense se dégage dans un « espoir d’inventer le vrai » à travers les mots qui, partant du constat de l’impossibilité d’être seul au monde, proposent une profonde réflexion sur notre capacité à dépasser les ombres. Le poète, virtuose et subtil, nous invite humblement à traiter le langage –notre lien au monde- « dans son plus simple appareil » pour « construire la nécropole de cette monstruosité qui t’agrippe ». Dans ce livre remarquable, les deux personnages principaux débutent leur chemin comme « deux petits traits sur une terre très grande », jusqu'à déboucher sur un dernier poème d’une grande sensualité, de façon à ce que l’ensemble soit lu et relu comme un remerciement ou comme une promesse d’avenir pour se déplacer ensemble sur une Pangée où l’on deviendra un « élément des éléments » grâce à la force tellurique apportée par celle qu’on aime.

mardi 10 août 2021

“LA INSENSATA VIDA DE LOS SANTOS”, de MAR SANCHO

La escritora vallisoletana Mar Sancho nos ofrece en “La insensata vida de los santos” quince relatos que nada tienen que ver con la hagiografía; al contrario, nos invita a compartir su afán viajero con estas historias centradas en diferentes localidades con nombres de santos, que revelan una prosa exquisita, musical y extremadamente sutil. La curiosidad de la autora y su pasión por descubrir nuevos horizontes le llevan a concebir cuentos de gran poder evocador. En cada uno de ellos comprobamos con deleite un narrar fluido y unos argumentos no exentos de toques de misterio que saben mantener el interés del lector: este se encuentra constantemente inmerso en una agradable frontera que discurre entre la verosimilitud y la fantasía y conoce a personajes enteros, descritos sin exceso y con gran precisión psicológica. En los diversos horizontes en los que transcurren los relatos encontramos excelentes ejercicios de nostalgia, donde la agudeza de la narración desvela con igual tacto tanto las relaciones humanas como el entorno en el que se desarrollan. Precisamente, los diferentes escenarios adonde nos lleva Mar Sancho a través del mundo se erigen como auténticos protagonistas de la narración, que discurre con una intensidad que en ocasiones tiene mucho de poética y nos recuerda la lectura de su obra “Entre trenes”. El afán observador y el virtuosismo argumental de este libro hacen que el lector se encuentre a menudo frente a finales abiertos o enigmáticos que le conceden un papel decisivo en la interpretación de las historias, que tienen la virtud de no imponer una realidad establecida sino que se nos desvelan sin pretensiones afirmativas. Las relaciones de amor y desamor ocupan un lugar importante, sin que se caiga en ningún momento en los estereotipos del género: lejos de cualquier exageración o tópico, los cuentos nos presentan a personajes inseguros que buscan tal vez la verdad en una realidad que no pueden atrapar. “La insensata vida de los santos” es un libro notable escrito a partir de un juego conceptual y estilístico entre realidad y ficción, que concluye con una frase que resume la intención de Mar Sancho y de su visión de las cosas: “a fin de cuentas, las mejores historias son aquellas que no han sucedido nunca”: un colofón que, siendo una declaración de humildad, deja abierto un sinfín de posibilidades y nos permite seguir creyendo en el poder evocador e inagotable del lenguaje y de la literatura. “La insensata vida de los santos”, de Mar Sancho, Eolas ediciones 2021

Resema #35 - ROCÍO EXPÓSITO - Asombro

   Un o una resema es una reseña poética, que surge de la emoción de la lectura de un libro. Los versos en cursiva pertenecen al poemario le...