samedi 5 décembre 2020

 

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Para los insatisfechos, el cielo azul es un inmenso deseo de nube

vendredi 4 décembre 2020

DEVOCION DE LAS OLAS, de Mónica Manrique de Lara

Devoción de las olas (Isla Negra Editores / Crátera Ediciones, 2020) es el primer poemario de la escritora granadina Mónica Manrique de Lara que nos presenta, con gran homogeneidad, una diversidad de emociones ligadas a la naturaleza y al entorno. Su escritura llena de musicalidad revela la importancia de nuestros sentidos. En efecto, la poeta se muestra en todo momento alerta y posee una mirada curiosa y sensible con la que consigue identificarse de manera profunda con lo que la rodea.

 


Su visión no es en ningún momento ingenua, puesto que los elementos naturales no son en general sinónimo de armonía, sino de un conflicto en el que la presencia del ser amado es esencial: «mi sombra es una senda revelada / de mi cuerpo por el sol, / mi sombra es el Deseo / porque el otro también es Oscuro / y también es sendero». En esa lucha hay una necesidad imperiosa de nombrar el mundo, como observamos en el poema «Desvelo de mi boca», en el que «hormigas de hambre y palabra» llegan a los labios e intentan trascender la realidad.

Mónica Manrique de Lara sabe apoyarse en la fragilidad (la bruma, el viento, el humo) para crear una emoción que sin embargo quiere ser duradera: se trata de luchar contra lo absurdo de una existencia en la que si ignoramos la belleza -y el dolor- del mundo, nos privamos de una energía vital indispensable. Del mismo modo, los poemas consiguen inscribir lo pasajero de los elementos naturales y su perpetua metamorfosis en una dimensión temporal que los hace perdurables, solidificándolos: «el sonido del lamento es una roca». Todo ello surge de una visión pura, llena de una ingenuidad que es inmanente al ser humano y que queda así reivindicada como una cualidad: «los hombres llevan mi vejez en sus alforjas, / yo solo quepo en los brazos de un niño».

Foto: Trinidad Manrique de Lara

El objetivo de la autora es entretejer los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego, con los cinco sentidos para a partir de esa multiplicidad ser uno con el mundo, como contemplamos en «Pequeña sonata del sueño». La fuerza para conseguirlo surge de una dialéctica entre la eternidad y el miedo a la muerte, con la conciencia de que de nuestras flaquezas y de nuestras dudas pueden surgir las ganas de aferrarse a la vida: «leo en el fuego la destrucción de los sentidos / como una eterna y callada cosecha». Esa torpeza que tenemos todos, al intentar buscar un sentido, queda reflejada en un verso magnífico de «Travesía del anhelo»: «mis manos tuertas son la reja y la ventana».

En la observación del mundo no cabe la pasividad. Tal y como sugerían poetas como Paul Valéry o Jorge Guillén, el ser se sublima en la luz, presente en muchos de los poemas que componen Devoción de las olas. Una luz que surge incluso de manera inesperada, llenándolo todo con su presencia, contagiándolo todo para ahondar la búsqueda del equilibrio: «el lodo frente al agua / desenreda hasta el fondo la luz /[…] pero es el agua quien sabe alumbrarnos».

Nada es cierto ni definitivo, pero hay, a veces, una inmanencia de los seres en la materia: «la sombra de la paloma sobre el blanco / es ella frente al muro». Este sentimiento se halla también invertido, y a través de la materia, los seres consiguen esa identificación con el entorno a la que aludíamos más arriba: «ola blanca que siempre tornabas / hasta hacer de mi barca la brisa». Se crea así, o más bien se sugiere con lo sutil de los versos, una simbiosis que otorga al libro su unidad temática y filosófica.

El amor, evocado con mayor intensidad en la parte final del poemario, solo puede tener sentido y alcanzar su plenitud si es un eco de los elementos, como se aprecia en «Despedida del mar». Al contrario, el caos, el desorden en la naturaleza provoca una confusión (véase «Nocturno de silencio») que corresponde, precisamente, a la ausencia del otro: «llueven insectos / en mi cuerpo y vas cayendo sobre el lago que no está, / cuando regreses será el firmamento, / largo laúd de presente continuo».

El estilo, por su parte, es un compendio de lo que hemos explicado: para expresar la armonía, la musicalidad y la inestabilidad, los versos surgen en ocasiones de manera inesperada después de las comas, rompiendo en cierto modo la sintaxis y aportando un toque de originalidad y de inquietud. Se provoca así una sensación sorprendente, casi vanguardista, en el lector, logrando despojar a los poemas de los tópicos en los que se podría haber caído para hablar de un tema tratado en  numerosas ocasiones. De este modo, Mónica Manrique de Lara consigue aportar una escritura poética abierta y novedosa en la que subyace un sentido prosódico notable para evocar, tal y como sugiere Francisco Vaquero Sánchez en la contraportada del libro, «el temblor que se siente en los límites del claroscuro».

 

Miguel Angel Real

 

https://www.culturamas.es/2020/11/01/devocion-de-las-olas-de-monica-manrique-de-lara/ 

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jeudi 19 novembre 2020

ZINC

 

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Ce texte sert d'édito au numéro 18/19 de Revue Méninge...


  ZINC


Le zinc est l'élément chimique 1de numéro atomique 30 et de symbole Zn. Le corps simple zinc est un métal.2


Le zinc est par certains aspects semblable au magnésium dans la mesure où son état d'oxydation 3 courant est +2, donnant un cation de taille comparable à celle de Mg2+. C'est le 24e élément le plus abondant dans l'écorce terrestre.4 Il possède cinq isotopes 5 naturels stables.


Le zinc cassant à température ambiante et qui s'oxyde facilement n'a jamais été considéré comme un « métal antique ». De plus, il n'avait pas grand intérêt directement. 6 De manière pratique, les métallurgistes de l'Antiquité employaient ses minerais mélangés à d'autres minerais de cuivre et/ou d'étain qui permettaient de fabriquer divers laitons et/ou des bronzes ou airains sophistiqués. 7


Source: Wikipédia



Miguel Ángel Real


1Comme la poésie, qui elle, a sa chimie aussi.

2Alors que le corps simple de la poésie est la parole (au numéro atomique changeant).

3La poésie, elle, s'oxide par le contact répété avec l'excès de fleurs, de rimes et de papillons.

4La poésie est, par contre, l'élément le plus présent sur terre, puisque nous pouvons la retrouver dans chaque élément, avec un peu de bonne volonté et un alliage (complexe, tout de même) entre humilité et curiosité.

5En tant que profane, j'ignore le sens de ce mot. De même, ignorer le sens de sa propre poésie est l'apanage des prétentieux et des néoromantiques.

6Analogies avec la poésie: cassante à toute température / s'oxide facilement / n'a pas grand intérêt. Lorca le disait déjà: les labyrinthes que crée le temps s'évanouissent: il ne reste que le désert.

7On déduit du point 6 que la relation entre la poésie et la vie permet aussi de fabriquer des raisonnements apparemment sophistiqués qui génèrent pourtant bon nombre d'objets très cassants, comme les promesses, les rêves et les points d'appui pour soulever le monde. On en déduit aussi que la bonne poésie n'est probablement pas la pierre philosophale dont certains rêvent, mais que son sens naît de la quête et du questionnement perpétuels.

 


jeudi 1 octobre 2020

ARRECIFE

 Un poema personal publicado en la revista mexicana La Piraña

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ARRECIFE

 

Banco o bajo formado en el mar por rocas

 o poliperos a casi flor de agua

 

Si bien resulta inconcebible para un ser de las llanuras,

mis costillas quieren recordar a veces algún escondido escollo.

Inventarlo tal vez. Da lo mismo.

Trampa, secreto, accidente y naufragio en devenir

ante las luces que se balanceaban en los cuernos de los bueyes como señuelo y promesa de saqueo

yo me inclino

pues dicha estrategia -si era cierta- concebía la luz como una guía hacia la nada

encumbrando el oxímoron.

Pero la poesía descriptiva es a la realidad lo que las flores al amor:

promesa falsa, ilusión fugaz, verdad ajada de antemano.

 

Son caprichosas las formas de la asfixia,

pero los arrecifes son anfibios y a veces respiran el mismo aire

que necesitan mis pulmones:

una mezcla de horizonte mesetario y de abismo marino

que todos los mapas desconocen.

 

Contra los arrecifes, la alta mar: es un bálsamo, un refugio.

Sin embargo, la proximidad de la costa sugiere -contra lo que podría pensarse- una inmensa amenaza mineral.

 

Por eso, para ir más allá de la certeza de la humanidad acosando las noches,

más allá de la certeza de las pesadillas

en las que las maderas crujen en el choque,

seguir la singladura y alejarse del prójimo

arropándose

                        en un silencio

                                               indispensable.

 

Miguel Angel Real

https://www.piranhamx.club/index.php/quienes-somos-2/oidos-negro-poesia/item/1077-miguel-angel-real-arrecife?fbclid=IwAR1YTVrTjvM6ZnwgYVUwf7ZdlRYTTpqeGFaODTasF5tNEGuLzZ9U_Xu9D_o 

samedi 22 août 2020

ENTREVISTA DE DAVID ACEBES SOBRE ZOOLOGIAS

 https://www.elcotidiano.es/entrevista-a-miguel-angel-real-autor-de-zoologias/

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Entrevista a Miguel Ángel Real, autor de “Zoologías”

Por David Acebes , 22 agosto, 2020

Miguel Ángel Real (Valladolid, 1965). Es licenciado en Filología Francesa y catedrático de español, lengua que enseña en Francia desde 1991. Muchos de sus poemas, tanto en español como en francés, han sido publicados en diversas revistas de España, Venezuela, México y Francia. Zoologías (Ediciones En Huida, 2019) es su ópera prima.

D.A.- Zoologías se abre con una cita en francés de Les champs magnétiques. En principio, estos versos que has escogido de Breton y Soupault podrían remitirnos al clásico surrealismo francés, que abogaba por un “automatismo psíquico puro”. Sin embargo, me parece a mí que tu poética bebe más bien de la otra vertiente surrealista, la española, que tuvo como principales adalides a Lorca, Alberti o Vicente Aleixandre.

M.A.R.- Me influencian en efecto ambas corrientes. Considero al surrealismo, tanto en su vertiente francesa como en la española, como una fuente inagotable de inspiración y de creación. Sin ser plenamente un libro surrealista, en Zoologías intento huir de una realidad evidente y puramente descriptiva para dejarme llevar por evocaciones más libres: el objetivo es recrear un mundo, ampliar nuestra mirada y proponer un texto que se aleje de un clasicismo que en este caso habría sido estéril. Por eso la inspiración surrealista me acompaña muy a menudo: para empujar el lenguaje hacia un filo que nos permita ir más allá de lo esperado.

D.A.- Como temas principales, yo señalaría el olvido y la desesperanza, aunque, eso sí, siempre acercándote a ellos desde tu característica ironía. Como señaló en su día Homenic Fuentes, en tu discurso la imaginería zoológica “se mezcla con la belleza y el sarcasmo de historias intelectuales que nos competen a todos”.

 M.A.R.- La ironía es el punto principal del libro. Es probablemente una virtud que tenemos los cobardes: intentar decir las cosas pero no cara a cara, por si acaso. Bromas aparte, los temas de los que hablas se inscriben en algo que, por mi trayectoria personal, forma parte de mi existencia: la distancia, y no solamente física, sino respecto a los recuerdos y a los deseos. Para luchar contra esa desesperanza de la que hablas, he utilizado a veces ese tono ácido que me permite también burlarme de mí mismo y huir de cualquier pretensión, porque la ironía de los poemas no pretende en absoluto dar lecciones.

D.A.- Y ello sin olvidar la cotidianidad que se encuentra muy presente en tu obra. Dices en uno de tus poemas: «Cuando mi madre descubría alguna cucaracha / sobre las baldosas recién enceradas del pasillo / ella no sentía asco, por mucho que dijera, / sino una vergüenza muy pura / mezclada de alivio / al no tener visita en ese momento.»

M.A.R.- La infancia está muy presente en el poemario, es cierto. No guardo ninguna nostalgia porque creo que es un sentimiento inútil, pero es evidente que nuestra mente se nutre de lo que hemos vivido. Siempre fui un niño lleno de  imaginación, y mis padres, sin tener ninguna formación intelectual, me animaron constantemente a que desarrollara mi curiosidad innata. El recuerdo del que hablas revela precisamente esa mirada inquieta.

D.A.- Supongo que no soy el primero en advertírtelo, pero creo que algunos de tus poemas (sobre todo los más breves) son puras greguerías. Frente a la rigidez de los aforismos, que tan de moda se han puesto últimamente, me parece muy bien que optes por esta forma más fresca,  a mi entender, de describir la realidad…

M.A.R.-  Las Greguerías son uno de mis libros de cabecera y siempre me han parecido una joya, porque definen plenamente lo que para mí ha de ser la visión poética del mundo. Cuando Ramón Gómez de la Serna dice -cito de memoria- que “el violín tiene color de pollo asado”, a mí me maravilla esa manera de no describir la realidad como uno cree que es y de proponernos una asociación llena de sensibilidad y de humor: una postura ante el mundo más que envidiable. Ante la apariencia banal de los objetos, podemos hallar en ellos infinidad de evocaciones, como decía antes. En ese sentido, mi homenaje a las Greguerías es otra manera de huir de una poesía oscura y de mostrar que el humor forma parte integrante del trabajo de un poeta, sin que por ello la escritura carezca de sentido.

D.A.- Leemos en la página 20: «Un caballo naranja / es una definición de lo que esperas». En este caso, tenemos los dos componentes básicos de la greguería (humor y metáfora) pero tú has añadido de tu propia cosecha la “desesperanza” de la que hablábamos antes. ¿Qué podemos esperar de la vida si no un imposible?

 M.A.R.- Exactamente. Ese breve poema evoca el pesimismo que me acompaña, y al mismo tiempo invita, como ya he sugerido, a contemplar la realidad de otro modo. No sé si la vida tiene sentido, pero tal vez una manera de hallarlo sea leer poesía para deslumbrarse con nuevas conexiones entre el lenguaje y la realidad. Ese poema sugiere una visión surrealista de las cosas, y al mismo tiempo quiere plantear algo que me gusta mucho: las rebeliones aparentemente inútiles. Si yo quiero que un caballo sea naranja, es para huir de la mediocridad y a la vez explicar que lo que vemos no es necesariamente la realidad, por lo que es indispensable crear (o crearse) una nueva.

D.A.- Frente al realismo sucio tú planteas al lector una suerte de “realismo gore”: «Mi vecina no sabe qué son los zopilotes. / No importa. Prefiero no explicárselo. / A ella ya le arrancarán los ojos / otras alimañas».

M.A.R.- Tiene gracia tu observación. No soy alguien violento en absoluto, no te preocupes: aquí es donde se ve esa cobardía de la que te hablaba; pero el sarcasmo de esos versos, ante los que hay que sonreír antes que asustarse, esconde cierto cansancio. Y lo que me suele suceder es que cada vez más me doy por vencido ante la ignorancia y el dogmatismo de muchas personas, que ante algo que no conocen prefieren cerrar los ojos. A mí a veces no me quedan fuerzas para proponer una versión diferente de las cosas, más abierta, y de ahí ese desprecio silencioso (y muy poético). Es otra vertiente de la desesperanza, tal vez.

D.A.- Me consta que eres también un poeta experimental y que te gusta probar nuevos métodos compositivos. En la página 49, por ejemplo, podemos encontrar una composición que se asemeja, sin llegar a serlo, al manido haiku. Digamos que mantiene su aire, su esencia, pero que aspira a ser otra cosa: «Anochece. / Murciélagos. / Tu encaje negro. / Algo da miedo».

 M.A.R.- Zoologías es un librito en el que intento plantear diferentes estructuras, porque siempre busco una manera original de decir las cosas sin dejarme llevar por la monotonía. Como explicaba, huyo de la pretensión y no soy yo el que va a inventar nuevas maneras de expresarse, pero estoy de acuerdo en que hay que experimentar. Es algo, como bien dices, que suelo hacer. En otros proyectos en curso intento enfrentarme a formas tradicionales (sonetos, décimas,…) pero tengo la obsesión de no caer en formalismos inútiles y de evitar los tópicos. En el poema en cuestión la economía de medios pretende aportar un toque impresionista para terminar en una evocación misteriosa que deja la puerta abierta al lector.

D.A.- Para terminar, me gustaría que nos hablaras un poco sobre tus proyectos futuros. Supongo que en estos tiempos de confinamiento te habrá dado tiempo a leer y escribir mucho…

M.A.R.- Proyectos, muchos. Pero no por el confinamiento, que ha sido una etapa en la que apenas he escrito: ya decía que la realidad ni me gusta ni me inspira, y más en estos tiempos. Leer sí, mucho, para seguir aprendiendo, siempre. Y continuar traduciendo, que como sabes es algo que me apasiona. Más bien he pulido diferentes proyectos que estaban en las carpetas: tengo mucho material que necesita aún muchas relecturas. Hay un poemario en manos de editores (crucemos los dedos) en el que aporto un tono aparentemente más “clásico”, tal y como explicaba. Otro en francés, cuyo estilo se acerca más a ese surrealismo del que hablábamos. Y para terminar volviendo a referirse a la necesidad de experimentar, he comenzado otra serie de poemas en los que quiero insistir en lo inesperado: forma, imágenes… Porque lo que busco, como lector pero también como escritor, es una poesía valiente, que le exija al lector cierto esfuerzo pero sin dejarle atrás. Ese equilibrio es muy difícil de conseguir, pero es una meta interesante: terminar descubriendo ese “caballo naranja” que seguramente existe en algún rincón.

 

David Acebes David Acebes Sampedro nace en Valladolid en 1976. Autor de
dos libros de poemas: Trópico azul... (Valladolid, Consejo Local de la
Juventud, 2004) y 38 (inédito). Obtiene los premios literarios Jóvenes
Poetas de Valladolid en 2003 y el Primavera Arbo, modalidad
microrrelatos en 2013. Asimismo, ha publicado poemas en antologías y
revistas como Voces sin fronteras II, Latidos contra la violencia de
género, Órbita literaria o Sala de Togas.

Para Edith Lomovasky-Goel, su poesía «otorga frescura, a través del humor, a un género tan transitado como la poesía amorosa». .

 

mardi 11 août 2020

COMPROMISO GLOBAL. Reseña de “Cercana lejanía / Closer Farness” de Bina Sarkar Ellias y Nieves Álvarez. Traducción de Silvia Cuevas-Morales e Isabel-Miguel. Ed. Lastura, 2020

 

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La hermosa edición propuesta por Lastura presenta una serie de poemas de la multifacética artista hindú Bina Sarkar Ellias escritos en inglés y traducidos al español, seguidos por poemas de la española Nieves Álvarez que son también presentados en inglés. Desde el oxímoron que da nombre a la obra nos damos cuenta de que asistimos a una obra coral y solidaria que muestra el compromiso de estas dos admirables escritoras con temas candentes de nuestra sociedad. Ambas escriben desde la conciencia de que la poesía es algo frágil, pero al mismo tiempo imprescindible para reivindicar su concepción del ser.


Nieves Álvarez nos convence en cada poema con su estilo claro y directo, en el que el lenguaje está al servicio de un mensaje generoso y sobre todo muy humano. Sus dudas son compartidas con el lector, al que se apela para formar parte de una búsqueda que no podemos eludir:


¿Alguien puede decirme dónde encuentro

la frase pertinente, la cataplasma fértil,

el remedio preciso para el dolor de mar?


Lejos de cualquier ingenuidad, la poeta se centra en la conciencia de nuestras contradicciones y de nuestra propia fragilidad, pero deja en sus versos los cimientos que permitan ver lo positivo a pesar de todo. En su poema llamado Reflexión poética nos dice


Y comprendo que debo escribir lo que pienso

y decir lo que nadie ahora quiere escuchar.


No existen certezas, es verdad, y a veces se avanza A tientas, como sugiere ese excelente poema, pero queda claro que la poesía es fundamental, y gracias a su inmanencia poco importa nuestra torpeza al escribir o al leer. Torpeza que no es tal, por supuesto: se trata de un sentimiento que revela las dudas muy humanas del artista que quiere que su mensaje no sea estéril.


Nieves Álvarez reivindica para su creación la necesidad de un ambiente sereno, a media luz, para que los versos formen el cuestionamiento necesario en nuestra misión de huir de cualquier egoísmo. La escritura, queda claro, no es nunca un pretexto para esconderse sino un acto de valentía:


Abrirme paso a golpes

-entre la oscuridad de los poemas-

es una profesión muy arriesgada.


Los temas tratados por Nieves Álvarez son diversos: el miedo que se apodera de nuestra sociedad y nos está llevando a un terreno repleto de intolerancia (Miedo), la avidez humana que conduce el planeta al desastre desde un punto de vista ecológico (Números), la crítica antre nuestra manera de permanecer ciegos frente a los problemas (La sombra), la mujer, a la que se anima a ser ella misma frente a la percepción ajena (Mujer), la discriminación sexual (El vecino de al lado), el erotismo (Ritual)...


Por su parte, Bina Sarkar Ellias escribe también para mostrar su determinación y compromiso contra la codicia humana, generadora de guerras y violencia (Bajo las botas) que conducen al dolor innecesario. Se critica el egoísmo de nuestras sociedades frente a los dramas que son verdaderamente globales (¿Está el mundo olvidando a Siria?) y se nos invita a abandonar nuestra indiferencia, e incluso a llevar a cabo una resistencia necesaria


que queme el bosque

de las arrogancias

de los machos,


mostrando así otro de los temas fundamentales del libro, que es la denuncia del patriarcado, generador de tanta intolerancia. Bina Sarkar quiere reivindicar el libre albedrío y liberarnos de los dogmas que nos imponen las religiones y su sangre de credo y culto (Sangre), para que podamos caminar hacia la construcción de un espíritu verdaderamente libre, como el de Dafne en su metamorfosis para liberarse de Apolo, o el de la pareja que vuela en “Sobre la ciudad” de Chagall, con el fin de romper los grilletes (Por eso vuelan).


La solidaridad en el mensaje poético quiere transformarse en fuerza, destinada por ejemplo a los emigrantes, para que el mundo sea uno. Y es que este libro quiere unir dos voces lejanas para hacernos ver que el ser humano es poca cosa desde su individualidad, y que existe una manera de expresarse que traspasa fronteras y distancias aparentes. Para acompañar esa intención global, todos los poemas de Bina Sarkar Ellias están dedicados a artistas de diversas épocas y orígenes, y van acompañados por imágenes que nos muestran sus obras, puesto que otro gran interés del libro es encumbrar el arte como modo de expresión libre y, parafraseando a Blas de Otero, fieramente humana. A ello contribuyen plenamente las excelentes fotografías de Miguel Ángel García que se intercalan entre los poemas de Nieves Álvarez y que realzan aún más, con su gran poder poético, un libro realmente notable.

 

© Miguel Ángel Real

 

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Resema #35 - ROCÍO EXPÓSITO - Asombro

   Un o una resema es una reseña poética, que surge de la emoción de la lectura de un libro. Los versos en cursiva pertenecen al poemario le...